Una mujer de 53 años de edad  ha sido arrestada en Osaka este martes tras confesar haber descuartizado a cuatro bebés que dio a luz durante un período de cinco años. Metió sus cuerpos inertes en cubos de llenos de cemento, informa The Japan Times.La Policía encontró cuatro cubos llenos de cemento en un armario de la vivienda de Mayumi Saito en la ciudad de Neyagawa, que está situada en la prefectura de Osaka.

En cada uno de los cubos, de unos 30 centímetros de altura, se han hallado huesos humanos, concretamente de recién nacidos, según el escaneo realizado. Los detectives creen que los cuatro conjuntos de restos son hijos de Saito que tuvo con un solo cónyuge.

La mujer confesó a la Policía que introdujo los cuerpos de sus vástagos en los cubos entre 1992 y 1997, lo que justificó diciendo que no tenía dinero para criar a sus hijos.

Los agentes todavía están interrogando a la mujer, que vive con otro hijo, para determinar si fue ella la que mató a los pequeños o si nacieron muertos, según el informe.El ‘caso Saito’ aparece tres semanas después de que la Policía arrestara a Takahiro Shiraishi, de 27 años, apodado el ‘asesino de Twitter’, quien confesó haber matado y descuartizado a nueve personas que conoció a través de las redes sociales.

Nadia Fucilieri, la joven de Tucumán que mató a sus dos hijos en una vivienda de la capital provincial en Santa Fe al 1800, quedó hoy internada en un hospital psiquiátrico.

La decisión fue tomada por médicos. El personal de salud teme que la enfermera de 29 años pueda otra vez intentar quitarse la vida. Por ello, fue trasladada al “Hospital de Salud Mental Nuestra Señora del Carmen“, de la provincia de Tucumán, donde será atendida por una mayor cantidad de profesionales de la salud.

Ayer, tras ser encontrada en la casa con los cuerpos de sus hijos, Fucilieri fue trasladada al centro de salud para que la atendieran de las heridas que se había provocado con el mismo bisturí con el que habría asesinado a los pequeños.

Cerca del mediodía recibió el alta, pero se la llevaron al Hospital Padilla. En ese momento, los médicos establecieron que no podía ser trasladada a una dependencia policial porque había perdido mucha sangre y podía descompensarse.

Tampoco se logró determinar si la mujer fue consciente de su arrebato homicida. La Justicia aún no la detuvo, pero le impuso una consigna policial que la vigila todo el tiempo. El fiscal Diego

López Ávila esperaba interrogarla en las próximas horas, pero no lo podrá hacer todavía por prescripción de los médicos. Está bajo el efecto de sedantes, precisó La Gaceta de Tucumán.

La trágica secuencia se desencadenó ayer antes de las 9, en un domicilio de Santa Fe al 1800. Una pariente, como lo hace todos los días, pasó por la casa de la enfermera a retirar a los niños para llevarlos al jardín. Pero se encontró con la masacre de la joven, quien estaba bañada en sangre tras asesinar, sobre la cama, a sus hijos Marcelino Martínez (4) y Pía del Rosario Martínez (2).

El objetivo del doble filicidio de la enfermera fue arruinarle la vida a su ex marido.

Hijo de puta ahora vas a sentir culpa… Vas a pagar por cada gota de sangre de tus hijos”, esas fueron algunas de las palabras que dejó escrita Fucilieri en una carta para su ex pareja, Aldo

Martínez, quien no veía a los chicos desde enero y luchaba día a día por poder recuperar el contacto con ellos.

Todo comenzó a finales del 2016, cuando la pareja todavía convivía. Fucilieri denunció a Martínez por violencia de género, después de que él le arrojara un vaso de gaseosa en medio de una discusión. La Justicia tucumana estableció una perimetral al hombre para con la joven, pero no así con los chicos.

Pese a esta resolución, la enfermera le impidió a Martínez cualquier contacto con los hijos por temor a que él terminara fugándose con ellos.

Lo llamativo del caso es que la madre homicida, 24 horas antes de producirse el ataque, mantuvo una entrevista con un psicólogo del Observatorio de Violencia de Género para que se analice si estaba en condiciones de mantener la custodia de sus hijos.

“Aldo está absolutamente devastado. No encuentra motivos como para seguir. Estuvo luchando nueve meses para poder recuperar el contacto con sus hijos y el contacto que tuvo ahora fue para meterlos en un cajón. No hay manera de describir cómo se siente”, dijo a esta media Silvia Furque, la abogada de Martínez.

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