Y aunque no lo creas… el ‘running’ no está entre ellos

Siempre se ha hablado de ese tema tan debatido y constante con la parte “vaga” de uno mismo en el que nos decimos que debemos hacer ejercicio, que sus beneficios son infinitos, pero al final… como cuesta empezar! O en el mejor de los casos, ‘running’. Parece la forma más sencilla de mantenerse en forma. Ropa cómoda, zapatillas blandas y a correr. Pero igual nos estamos equivocando.

Según la profesora de Medicina y Epidemiología de la Facultad de Medicina de Harvard, I-Min Lee, correr no es tan buena idea como nos han hecho creer. No es bueno para las articulaciones, ni para el sistema digestivo, y además es una gran fuente de lesiones por su alto impacto. Por eso la propuesta deportiva de Lee y otros especialistas de Harvard, dada a conocer en la publicación “Starting To Exercise”, destaca otros cinco ejercicios que nos aportan enormes beneficios, desde quemar grasa hasta ganar músculo, aumentar el metabolismo, mejorar la salud cardiovascular y fortalecer los huesos, sin poner a prueba la resistencia de nuestras articulaciones, te los enlistamos a continuación!

  1. Caminar

Lo más sencillo y al alcance de todos! no necesita de equipos o liturgias especiales, que no pide demasiada inversión en tiempo ni esfuerzo, pero que nos aporta enormes frutos a nivel de salud.

Diversos estudios realizados coinciden en que caminar durante al menos 30 minutos al día, incluso a un ritmo pausado, tiene beneficios para el cerebro, ayuda a personas con depresión severa, mejora el sistema cardiovascular, disminuye los niveles de colesterol, refuerza el sistema inmunológico, ayuda a prevenir enfermedades como la hipertensión, la diabetes y la fribomialgia, y oxigena el cuerpo.

  1. Tai chi

El arte marcial chino. El de las vemos en  “coreografías” a base de movimientos suaves, naturales, que se encadenan de forma relajada, fluida y lenta.

De acuerdo a su origen taoista, se trata de que aquel que lo practica sea capaz de manejar su propia energía (Chi) a su conveniencia. Para su cultura, el Tai Chi es un tipo de meditación en movimiento, donde la persona que lo practica está enfocada en el aquí y en el ahora. Eso ayuda en el caso de trastornos depresivos. Pero el Tai Chi también mejora la condición física.

Según explica el profesor de Tai Chi y miembro de la fundación Hun Yuan, Joan Carratalà , su práctica mejora el equilibrio, la coordinación y la flexibilidad. Alivia y previene los dolores de cabeza y espalda e incluso el insomnio. También ayuda a reducir la tensión arterial, fortalece brazos y piernas, desbloquea las articulaciones (previniendo enfermedades como la artritis), refuerza el sistema inmune, mejora nuestro sistema respiratorio y nuestro sistema cardiovascular. Todo eso sin sudar.

  1. Nadar

Para los especialistas en salud de Harvard, nadar  se podría decir que es “el entrenamiento perfecto”. Empezando porque al nadar se trabajan de forma coordinada casi todos los grupos musculares del cuerpo.

La natación ayuda a aumentar nuestra capacidad motriz y nuestra flexibilidad. Favorece el buen funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio, mejora la salud del corazón y nuestra capacidad de resistencia anaeróbica. Puede disminuir o curar dolores de espalda y mejora la circulación. También se ha comprobado que nadar es de gran ayuda en el combate al proceso de envejecimiento, en tanto que protege el cerebro del deterioro relacionado con la edad.

Además está su poder relajante: nadar regularmente entre 30 y 45 minutos ayuda a combatir la depresión, elevar el estado de ánimo y reducir nuestros niveles de estrés.
  1. Kegels

Estamos acostumbrados a oír a hablar de los ejercicios de Kegel en relación a las mujeres, por sus beneficios en relación al parto o en el campo sexual, pero fortalecer el suelo pélvico también es importante para el hombre.

Los ejercicios de Kegel están incluso recomendados para jóvenes deportistas: tonificando el suelo pélvico se contrarrestan los impactos que el deporte produce sobre esta musculatura y se previene el riesgo de incontinencia urinaria y otras disfunciones. También ayuda a mejorar la calidad de sus erecciones y a retrasar el momento de la eyaculación.

A medida que envejecemos, los músculos de la zona pélvica se debilitan. Y ese debilitamiento puede afectar al útero, a la vagina, a la vejiga, al intestino delgado y el recto. Mantener un suelo pélvico fuerte, resistente, tiene beneficios como facilitar el parto, evitar la incontinencia urinaria (la que se produce tras el parto, o por estrés, o la asociada a la cirugía de próstata en el caso de ellos), mejorar la función del esfínter uretral o rectal, o disminuir el riesgo de sufrir prolapsos en el caso de la mujer.

En el estudio realizado por Harvard, la forma correcta de hacerlos es apretar los músculos usados para contener la orina o el gas durante dos o tres segundos, y luego soltar. Así en series de 10 veces unas cuatro a cinco veces al día. Deberías sentir cómo uretra, vagina y ano “se cierran” y ascienden.

  1. Ejercicios de fuerza

Incluye todo lo que implique usar peso o tensión para crear resistencia al cuerpo en sus relaciones normales con la gravedad. En otras palabras, no hablamos necesariamente de matarse en las máquinas del gimnasio. El trabajo con cintas elásticas o una simple flexión de brazos en casa también entrarían en este apartado. Sus beneficios van más allá del aumento de la fuerza muscular. Los ejercicios de fuerza activan el metabolismo, protegen huesos y músculos, previenen lesiones y ayudan a combatir problemas como los crónicos dolores de espalda o la osteoporosis.

Así que ya sabes, lo importante es ser constante y rutinario con los ejercicios mencionados, cual prefieres???

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