Una droga ‘hipnotiza’ a las víctimas para que cooperen con sus atracos La semilla del Borrachero, un arbusto de aspecto inofensivo que crece silvestre en los campos, es la base para una droga que los ladrones utilizan para robar o abusar de sus víctimas sin recurrir a la violencia. Las autoridades están preocupadas porque el año pasado una media de tres personas al día fueron asaltadas con ese método en Bogotá y otras ciudades colombianas. En la capital, fueron denunciados 559 casos.

Una dosis de escopolamina, como se bautizó a la mezcla, hipnotiza a las personas en minutos, les vuelve esclavos de los delincuentes, unos corderos que entregan o hacen cualquier cosa que les pidan. Cuando pasa el efecto, no recuerdan nada.

Una fuente del Instituto de Medicina legal le informó a ELMUNDO.es que las benzodiacepinas -antidepresivos y medicamentos para el sueño- vienen sustituyendo a la mata en mayores proporciones. Pueden echarla a una bebida, impregnarla en un papel o soplarla.

El ataque ‘silencioso’

Una vez surte el efecto, la víctima hace lo que le pidan con buen talante, como si conociera a sus asaltantes de toda la vida. ELMUNDO.es ha conocido varios casos, como el de un empresario que hace unos días en Bogotá sufrió ese ataque silencioso en un café. El algún momento bebió algo y después condujo a los delincuentes en su propio coche a su domicilio, les abrió la caja fuerte y les dio todo lo que tenía. Pero al día siguiente fue incapaz de acordarse de nada. Él tuvo suerte ya que hay quienes terminan hospitalizados o con secuelas para toda la vida por la dosis tan alta que les aplicaron.

De los 1.186 casos que la Policía conoció en el 2012, en la inmensa mayoría -484- los delincuentes se limitaron a quitarles a sus víctimas lo que llevaban encima o hacerles sacar dinero de los cajeros con todas las tarjetas de crédito, mientras que a 124 les condujeron a sus domicilios para apoderarse de sus pertenencias. También lo usan con el fin de robar vehículos y para secuestrar, aunque es menos común.

La policía recomienda ser muy prudentes, sobre todo cuando la gente sale de fiesta, más en estos tiempos en que Colombia se ha convertido en importante destino de inversión extranjera, puesto que buena parte de quienes caen con la escopolamina son hombres que acuden solos a los bares para ligar.

Las cifras oficiales suelen estar muy por debajo de las reales ya que un indeterminado número de víctimas no denuncia.

La escopolamina llegó a Colombia de la mano de los hippies, en la década de los 60, junto a otras drogas como la marihuana. Ellos la empleaban para ‘colocarse’ pero los delincuentes hallaron en la planta, tratada con sustancias, una manera fácil para violar y robar. Y ya fue en los noventa que comenzaron a sustituir el Borrachero por los fármacos de uso psiquiátrico más baratos y fáciles de obtener.

 

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